fbpx

+56 9 5715 6858

Whatsapp de 10:00 a 20:00 hrs.

¿Cómo envejece nuestro cerebro?

Un estilo de vida saludable y el ejercicio mental pueden ayudar a retardar el envejecimiento cognitivo.

Cuando hablamos del proceso de envejecimiento, posiblemente son los cambios en nuestra apariencia la forma más clara de evidenciarlo. Sin embargo, más allá de las canas y las arrugas, se trata de un proceso que se desarrolla en cada rincón de nuestro organismo.

“El funcionamiento de nuestro cuerpo depende de las células que lo componen, y al igual que nosotros, tienen un ciclo de vida determinado. Envejecen, o bien dejan de reproducirse, lo que afecta las cualidades de las mismas, repercutiendo ello en nuestros órganos y sistemas”, explica la Médico Cirujana y Directora Técnica Mercedes Suárez.

En lo que respecta al sistema nervioso, durante el proceso de envejecimiento se desarrollan una serie de alteraciones estructurales: disminución en el peso del cerebro marcada por una atrofia neuronal, reducción del flujo sanguíneo cerebral, entre otras. Esta serie de cambios -que varían de persona a persona- provocan que las neuronas demoren más tiempo en generar sus mensajes, lo que se traduce en una ralentización de los movimientos, perdida de los reflejos o la sensibilidad, junto a una menor capacidad para recordar.

“Por eso, y sin que exista una enfermedad de por medio (como la enfermedad de Alzheimer y o el Parkinson), es esperable que durante el proceso de envejecimiento, las personas suelan olvidar palabras o nombres familiares, o tengan mayor dificultad para realizar tareas simultáneas”, ejemplifica Suárez, quien recalca que estos cambios “no afectan necesariamente sus capacidades para pensar y aprender”.

Y es que a diferencia de otros órganos, se ha demostrado que el cerebro es capaz de mantener sus neuronas durante el envejecimiento e incluso reproducirlas, proceso conocido como neurogénesis adulta. De hecho, algunos estudios –como el elaborado por la Universidad de Columbia– señalan que “los adultos mayores que no padecen demencia pueden generar células cerebrales al mismo ritmo que los jóvenes en la zona del hipocampo”, lugar asociado a la memoria y las emociones.

Tan intrincado como el cerebro es el funcionamiento de la memoria, la cual recoge, guarda y evoca la información del mundo exterior que nos parece relevante. Si bien a cualquier edad pueden aparecer enfermedades neurodegenerativas o por lesiones traumáticas, que causan alteraciones neurológicas, estas son más frecuentes durante la vejez. Los distintos tipos de demencia, el deterioro cognitivo leve, los accidentes cerebrovasculares, el efecto de fármacos o drogas y los trastornos emocionales son algunas de ellas.

A pesar que aún no están establecidas las causas de la Enfermedad de Alzheimer, sí existe consenso de que algunas pautas de comportamiento y hábitos de vida saludable pueden retrasar la involución neuronal y promover el desarrollo de la neurogénesis adulta, además de prevenir la ocurrencia de accidentes cerebrovasculares, como por ejemplo: No fumar, adoptar una alimentación rica en proteínas variadas, frutas y verduras y, por sobre todo, mantener la actividad física, mental y social activa.

Finalmente, en casos donde ya ha sido diagnosticado algún grado de deterioro cognitivo o neurodegenerativo, es igualmente importante mantener la estimulación mental y física del individuo, siempre acorde a las limitaciones que implique su condición.