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Los obstáculos para el envejecimiento positivo

Desegmentar el acceso a la salud y mitigar el gasto de la familias es indispensable para alcanzar una mejor calidad de vida

El sistema de salud en Chile, por medio de los esquemas de seguros Fonasa e Isapres, ofrece cobertura a cerca del 97% de la población, con un 78% y 14,4 % respectivamente. Mientras el primero se sustenta con las imposiciones de sus beneficiarios y subsidios estatales, el segundo se financia con el aporte que cada afiliado realiza acorde a su plan de salud contratado. Ambos cuentan con acceso al plan GES (Garantías Explícitas de Salud), que asegura acceso, calidad, protección financiera y atención oportuna en relación a un conjunto determinado de patologías.

Sin embargo, ambos sistemas están sujetos a ciertas condiciones, como tener que recurrir a prestadores determinados o preferentes, topes de cobertura, medicamentos o prestaciones no cubiertas, entre otros, lo que a veces genera que “los beneficiarios reciban una cobertura efectiva menor al porcentaje de bonificación que aparece en la carátula del plan de salud” (Centro de Estudio Públicos, 2018), y que en el caso de las Isapres se acentúa con la segmentación de sus clientes de acuerdo a edad, sexo y otras disposiciones.

“Esto provoca que a la larga las familias chilenas tengan que asumir importantes gastos en salud, especialmente los adultos mayores, dificultando destinar su tiempo y recursos a otras actividades igualmente importantes para su bienestar, tales como la recreación y la vida social activa”, señala la Médico Cirujana y Directora Técnica Mercedes Suárez.

En efecto, de acuerdo a la última actualización de las estadísticas de salud OCDE, si bien el gasto de bolsillo chileno (pago directo de los hogares por los servicios de salud) ha descendido en la última década, este alcanza un 35,1%, aún por debajo del promedio de dicha organización (20%).

Por otro lado, la Encuesta Nacional de Salud 2019, realizada por el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, reveló que los chilenos gastan en promedio cerca de $60 mil mensuales en medicamentos. Los principales consumidores son las personas de la tercera edad, llegando a consumir hasta 5 medicamentos diferentes al día.

Por todas estas razones, no es coincidencia que las principales demandas de la ciudadanía tengan que ver con la calidad de vida de los mayores de 60 años, siendo el acceso a la salud y el aumento en las pensiones dos de las principales banderas de la manifestación social actual.